A la hora de planificar y diseñar una plantación forestal con especies de alto valor, como son las destinadas a producir maderas nobles, es fundamental elegir una densidad acorde, primero, con las condiciones ecológicas de la estación, y segundo, con el nivel de selección del material vegetal con el que se va a contar.

Así, si se cuenta con material forestal de reproducción de categoría cualificado o controlado, lo usual es plantear un marco definitivo, justificado además por el mayor precio de los plantones. Si se va a contar con material sin selección, es más prudente optar por altas densidades de plantación (los plantones serán más baratos), ya que es previsible que muchos individuos no crezcan o ramifiquen de manera adecuada al objetivo, y de este modo podremos seleccionar en el futuro los mejores, eliminando mediante clareos y claras los peores.

Gráfico del libro “Plantaciones de frondosas en Castilla y León” (2010)

Hasta el momento en Castilla y León ha habido pocas experiencias de plantaciones enfocadas a maderas de alto valor en turnos cortos o medios sobre las que se haya ejecutado un clareo.

En noviembre, el equipo de expertos de SORBUS, en combinación con compañeros de föra forest technologies, realizó un señalamiento sobre plantación de cerezos a alta densidad, que ya habían comenzado a manifestar síntomas de competencia porque sus raíces y copas empezaban a tocarse.

Fijados los criterios de selección de los individuos de porvenir, y teniendo en cuenta el equilibrio final de la masa tras la intervención, fuimos señalando/marcando los árboles seleccionados, de forma que los motoserristas solo tenían que ejecutar las cortas según lo señalado.

El resultado, una masa equilibrada de cerezos (aprox. 278 pies/ha), con buenas características, que podrán seguir medrando en esta fase del itinerario selvícola sin competencia, hasta que se produzca de nuevo el momento de ejecutar una reducción de densidad, que en tal ocasión ya será una “clara” (la madera extraída, aunque no óptima, ya tendrá un valor comercial por su diámetro).

Después de la segunda clara, previsiblemente quedarán de 70 a 90 pies/ha con trozas de calidad de características más o menos homogeneas, de un mínimo de 3 m de longitud, que continuarán en cultivo hasta el fin de turno, alcanzando en la corta final el máximo valor posible, y siendo utilizadas en industria para producir chapa.